No me juzgues por mi peso

Repite conmigo:

No me juzgues por mi peso.

Me gusta mi cuerpo. Con su talla, su piel, su vello, sus uñas, sus pies, su rubor, sus cicatrices y el color de sus ojos.

No soy peor persona por tener sobrepeso, así que no me ningunees. No soy una persona adicta a la comida, ni me falta autocontrol, simplemente tengo malos hábitos que debo corregir.

Soy muy delgada y eso no significa que tenga más o menos suerte que tú. No soy una persona anoréxica; el consumo energético de mi organismo es superior a lo que soy capaz de ingerir.

Tengo el mismo derecho que los demás a comer lo que me gusta sin que nadie menee la cabeza porque me sobran ya unos kilos.

Puedo sentarme en tu mesa sin que vuelvas a insistirme para que me coma otra ración porque consideras que me hace falta engordar.

Deja de mirar lo que no te gusta de mi cuerpo y dame la oportunidad de demostrarte mi belleza real.

Pienso mojar pan en esa salsa.

No trates de culpabilizarme por no tener el peso que a ti te parecería óptimo.

Nadie es mejor que yo solo por pesar menos kilos.

Nadie es mejor que yo por pesar más kilos que yo. No van a venderme al peso.

Los hidratos de carbono son alimento.

A pesar de comer el doble que otros mi báscula no se modifica y no pasa nada.

Voy a amar a mi cuerpo sin pensar si otros lo amarán también.

No me menosprecies sólo porque los cánones de belleza actuales son poco reales y yo no me parezco a los que salen en las revistas. Probablemente, tú tampoco te pareces.

Si me quieres, deberás aceptar mi cuerpo como yo lo he aceptado. No esperes que haga dietas imposibles y ejercicios inhumanos sólo por darte el gusto de tener el control sobre mí.

El chocolate es bien.

Me quiero.

Mi cuerpo es mío. Prometo hacer lo posible para mantenerlo en las mejores condiciones. Dejaré de maltratarlo con dietas peligrosas, con actividades que supongan un riesgo para mi salud. Tendré los cuidados necesarios para que mi piel y mi pelo luzcan bellos. Procuraré tener una dieta variada y equilibrada. Evitaré tener hábitos tóxicos, incluyendo frecuentar a determinada gente. Alimentaré mi espíritu rodeándome de personas que me hagan sentir bien y alejaré de mi aquello que me perjudique. Trataré de formar mi mente porque el conocimiento proporciona libertad. Regalaré mis oídos con mi canción favorita y hundiré mi nariz en el cuello de un bebé siempre que tenga la oportunidad.

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