Caprichos en la dieta

Cuando alguien decide ponerse a régimen y recurre a la Consulta de nutrición, se soprende cuando no solo no le prohíbo sino que le recomiendo que se tome la licencia de disfrutar de pequeños caprichos en la dieta.

Pequeños caprichos

La justificación es sencilla. Me enfrento con mucha frecuencia con “pacientes crónicos”, no son enfermos crónicos de obesidad, sino personas que han padecido dietas fracasadas toda su vida.

El fracaso, desde mi criterio, es que la dieta que se les ha impuesto no se puede seguir porque resulta imposible aplicarla en la vida cotidiana, tan llena de avatares, acontecimientos que se celebran con comilonas y neveras llenas de tentaciones; la dieta suele ser un traje a medida del profesional que la recomienda, pero a la persona que debe realizarla ese traje le queda muy pequeño.

Seguir una dieta siempre requiere ser realizada durante mucho tiempo. Meses, años incluso, viendo como los demás disfrutan de los placeres de la vida que el paciente debe afrontar frente a la tristeza de un plato de acelgas.

Dentro de unos límites que se pactan con la persona que desea hacer dieta, podemos hacer algunas concesiones inocuas. 

Lo vamos a ilustrar. El desayuno de una dieta tipo de 1500 calorías suele contener 60 gramos de pan, con un poco de aceite y una loncha de embutido como pavo.

60 g Pan: 159 Kcal

Aceite 5g:  43 Kcal

Fiambre de pavo 25g: 28 Kcal

En total, 230 calorías.

Bien, en un ratito ayer por la mañana nos preparamos los bollos suizos de la fotografía, siguiendo la receta de Webos Fritos. Es una receta bastante fácil, requiere un tiempo total de unas tres horas, durante las que uno puede organizarse para echarse una siesta o para dar un paseo, porque se tarda sólo 20 minutos en prepararlos, la mayor parte del tiempo lo necesita el levado y eso no requiere nuestra presencia.

Hemos calculado su valor energético: cada porción, de 60 gramos, aporta 190 calorías. Contiene unos seis gramos de mantequilla por porción, que es una cantidad muy pequeña, y huevo, que es un gran alimento. También leche y harina, y únicamente 4 gramos de azúcar por cada bollito. Excepto por la mínima cantidad de azúcar y por la calidad de la grasa -siempre es mejor el aceite de oliva que cualquier otro tipo de grasa-, ambos desayunos son prácticamente equiparables en cuanto a composición nutricional. Y nos queda margen para añadir una onza de chocolate puro, de una gran marca, unas 43 Kcal en una onza. Ahora tenemos dos desayunos distintos con idéntico valor energético.  La diferencia está en que jamás veríamos  al bollo suizo con chocolate como parte de un régimen de adelgazamiento, cuando en realidad, este capricho en la dieta no sería nada terrible.

Dejarse querer cuando uno debe cuidar permanentemente su línea nos parece condición indispensable para no caer en el desánimo. Eso sí, por favor, preparad bollería casera, DESACONSEJAMOS la bollería industrial que no tenga una composición de grasas y azúcares controlada.

Una última recomendación: debes buscar el equilibrio entre la dieta propuesta y las concesiones, no hagas cambios sin consultar a tu nutricinista-dietista, nosotros conocemos cuáles son los alimentos que pueden intercambiarase, cuáles deben limitarse y cuáles pueden ser incluso perjudiciales en determinadas patologías.

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