Economía doméstica: Organización

Llevamos unos cuantos años de grandes esfuerzos en todos los hogares para hacer frente a los graves problemas económicos que han surgido en nuestro entorno.

Este hecho, como en otras épocas de la historia en las que el hambre se cernía sobre las mesas de muchos hogares, ha despertado nuestro ingenio. Como tantas otras veces, las familias (las mujeres, sobre todo, pero cada vez más hombres) han aprendido a hacer malabarismos con unos ingresos limitados.

En Tu Web de Nutrición vamos a tratar de ofrecer fórmulas que te ayuden a estirar tu dinero al máximo, procurando que la dieta de tu familia siga siendo sana y nutritiva. De hecho, si nos fijamos en el modelo de nuestros abuelos, que no disponían de los medios actuales, seguro que hallaremos algunas respuestas muy prácticas:

En primer lugar, por ausencia de medios de conservación de los alimentos (el frigorífico es un invento reciente), la compra se realizaba a diario. Esta opción seguramente no nos resultaría válida, la incorporación de la mujer al mercado laboral nos obliga a abastecernos en grandes supermercados una vez por semana, por ejemplo. Una buena forma de evitar comprar demasiado o demasiado poco, de forma que tengamos que hacer una segunda compra durante la semana que nos encarezca el presupuesto, es hacer una lista exhaustiva y no desviarnos de ella. Debemos hacer una excepción: seremos flexibles ante las ofertas, que nos permitirán hacer compras inteligentes.

Para decidir qué queremos comprar, debemos preparar un menú adaptado al número de comensales en cada comida y de allí obtener las cantidades. Tener en cuenta el menú escolar, si vamos a tener invitados, si podremos congelar una ración.

Tanto para evitar pasar mucho tiempo entre fogones como para ahorrar energía, podemos preparar cantidades grandes, y congelar la mitad de lo que hayamos cocinado. De esta manera podemos aprovechar esas ofertas de las que hablamos antes.

Legumbres

Recurrir a platos tradicionales de cuchara nos aporta una alimentación saludable y económica.

Tanto para evitar pasar mucho tiempo entre fogones como para ahorrar energía, podemos preparar cantidades grandes, y congelar la mitad de lo que hayamos cocinado. De esta manera podemos aprovechar esas ofertas de las que hablamos antes.

Y, para terminar, no debemos dejar de sacarle partido a lo bueno de nuestra generación en forma, como no podía ser de otra manera, de aplicaciones para móviles y tabletas, como Fintonic, que nos ayuda a gestionar  nuestros gastos, entre ellos, los que dedicamos a la alimentación. Aquí está muy bien explicado.

 

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