Temporada de verano en la cocina

¡Por fin! Cuánto nos apetecía la llegada de verano en la cocina, también en nuestra nevera. Los puestos del mercado muestran sus productos de verano, que nos llegan como venidos del cielo para ayudarnos a mantener nuestra dieta.

Huerta lechugas

En verano la huerta se encuentra en su máximo esplendor, como es obvio. Existen muchas razones por las cuales es preferible evitar la tentación de consumir productos fuera de su tiempo. En Tu web de nutrición te recomendamos que consumas preferentemente alimentos frescos de temporada por muchas razones:

                No requieren condiciones climáticas específicas para su cultivo porque se producen cuando les corresponde. Esta razón hace que se puedan cultivar cerca de ti y se abarata su precio porque no se requieren medios extraordinarios para cultivarlos ni hay que invertir tanto en su transporte.

             Se encuentran en el punto óptimo de maduración y de sabor. Comprar los primeros productos frescos de la temporada o comprarlos fuera de tiempo nos resulta tentador pero corremos el riesgo de no haber dejado tiempo a que maduren suficientemente. Comprarlos a destiempo es, siempre, decepcionante porque nunca nos saben igual que en su momento.

             Los productos en plena temporada son mucho más sabrosos y su maduración se produce naturalmente, por lo que no requerirán que se acelere su maduración de forma artificial con métodos de conservación extra y sus propiedades nutritivas se hallarán en su máximo esplendor.

                 Como no requieren cultivos especiales ni conservantes ni condiciones concretas de mantenimiento y, también, como la oferta es mayor, el precio es mucho más asequible.

Siempre que tengas ocasión busca productos de proximidad. Siempre son mejores y benefician a los productores de tu alrededor. Acude al mercado de tu barrio y a comercios minoristas, te ofrecerán siempre gran calidad. Ellos te aconsejarán cuáles son mejores y cuándo se encuentran en su punto óptimo.

Sandía Verano

La alimentación en verano no sólo nos resulta atractiva por el colorido de los puestos de frutas y verduras del mercado: las temperaturas cálidas nos invitan a cambiar pucheros por ensaladas, sopas consistentes por caldos suaves y las salsas elaboradas por preparaciones más ligeras. La gran cantidad de horas de luz nos invita a pasar más tiempo en el exterior, por lo que nos dedicamos a la cocina queda reducido lo mínimo posible, así que dejamos los estofados y los guisos y los sustituimos por planchas y cocciones más rápidas.

El clima invita a salir a nadar, a pasear en bicicleta y a descansar entre amigos. Comer al aire libre en una terracita o en el campo nos produce una gran sensación de bienestar y potencia las relaciones humanas.

Todos estos factores: los alimentos con menos poder energético, preparados de forma más ligera y la posibilidad de realizar más ejercicio físico y la búsqueda de contacto con la naturaleza, hacen que el verano nos ayude a mantener la línea y estar en buena forma.

Debes tener cuidado, no obstante, con el abuso de refrescos y aperitivos con exceso de grasa y sal, como te contábamos en el post anterior, y con los helados en grandes cantidades, aunque te invitamos a consumirlos de calidad de vez en cuando: además de refrescarnos, aportan lácteos y nos llenan de momentos alegres.

Bienvenido sea, pues, el verano. No dejes de hidratarte y de disfrutar. Tu Web de Nutrición te acompañará durante las vacaciones, no te pierdas el próximo post este jueves. ¡Suscríbete a las entradas!

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