Básicos en la cocina: la ensalada

¿Quieres comer más sano? Planificar las comidas para toda la semana no resulta fácil si no sabes cómo, por eso en Tu Web de Nutrición, además de ofrecerte la sección Tus Menús vamos a darte consejos prácticos que te ayudarán en tu día a día. ¿Cómo empezar?

Igual que en la moda es esencial disponer de un buen fondo de armario que nos saque del apuro en cualquier momento, en la cocina pasa exactamente lo mismo: necesitamos tener a mano algunos alimentos que en un momento  determinado nos permitan improvisar una comida saludable y apetecible. En TWN le llamamos el fondo de despensa

tomate para ensalada

De todos los básicos que consideramos imprescindibles, hemos decidido empezar por la ensalada porque realmente es la forma más rápida y más versátil de alimentarte cuando el tiempo juega en tu contra. Y en verano siempre son las reinas de las mejores cocinas.

Nuestras sugerencias para que estas ensaladas sean lo más variadas posible son las siguientes:

-En el mercado existen distintos tipos de lechuga, con sabores, textura y colorido muy distintos. Puedes jugar combinándolos o presentando ensaladas de un color dominante: lechuga romana, de hoja de roble, trocadero, maravilla, lollo rosso…

Nada produce más pereza que lavar la lechuga antes de cenar. ¿Qué hacer para que se conserve en el mejor estado posible y hasta dos semanas? (sí, sí, dos semanas, sigue leyendo). Después de lavar a fondo la lechuga hay que secarla muy bien. Lo mejor es hacerlo con un recipiente centrifugador, que ayuda a eliminar todo el agua. Es preciso repetir el centrifugado un par o tres de veces para asegurarse de que queda totalmente seco. En el mismo recipiente, o bien en cualquier otro hermético que disponga de rejilla, reservar la lechuga con un papel de cocina por encima, que nos ayudará a terminar de absorber la humedad que pueda haber quedado. Si cambiamos el papel por uno seco cada dos o tres días, la lechuga se conserva perfectamente durante mucho tiempo en la nevera. Es recomendable utilizar el cuchillo lo menos posible para evitar que se oxiden los extremos cortados de las  hojas.

Y, si no puedes hacerlo, en el mercado tienes gran variedad de ensaladas listas para consumir, porque están ya lavadas y cortadas.

-Las ensaladas deben contener una gran cantidad de vegetales. Y no solo de lechuga. Eso nos permitirá adaptarlas a las preferencias de todos los miembros de la familia. Podemos poner tomate, pepino, berros, espárragos, brotes tiernos, pimiento, zanahoria, cebolla, remolacha, rábanos, apio, endibias, cogollos, aceitunas, aguacate, canónigos, berros, espinacas tiernas, o frutas, como la manzana y la piña.

-Si se sirven como plato principal, podemos añadir un alimento rico en hidratos de carbono como patata, pasta o arroz, o bien una legumbre cocida, que va a enriquecer el plato. O unos frutos secos.

-Y si quieres simplificar las cosas este verano… unos restos de pollo asado a daditos, unas virutas de queso, o bien un filete de salmón o unas anchoas y atún, o un poco de huevo duro y jamón, y convertimos la ensalada en un plato fresco, sabroso y divertido.

No se nos olvida hablar del aliño, dice el refranero que la ensalada necesita cuatro personas para aliñarla: un sabio para la sal, un generoso para el aceite, un prudente para el vinagre y un loco para removerla. Aunque sobre eso no hay nada escrito. Porque puedes hacer una vinagreta ligera, una mayonesa, una salsa de mostaza, o bien una salsa de yogur o nata. Aunque si lo que quieres es cuidar tu línea, no olvides que la mayor parte de las calorias las aporta, precisamente, el condimento. Añadir especias como el orégano, el ajo y la pimienta nos pueden ayudar a moderar esas calorías extra.

Bien, entonces, en cuanto al fondo de despensa, esos básicos imprescindibles, serán los que te permitan prepararte tus ensaladas. No dejes de anotarlo en tu lista de la compra semanal. Tener gran variedad de productos frescos a tu alcance te va a ayudar a comer más sano.

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